¿CÓMO AUTOCONSTRUIR MI VIVIENDA?

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En Chile, la autoconstrucción es la forma más común de acceder a una vivienda y representa alrededor del 60% de lo construido (más que el mercado inmobiliario). 

A pesar de toda la experiencia y el saber cultural y popular que tenemos como sociedad sobre la construcción, no existen programas de gobierno eficientes para su acompañamiento técnico, ni alternativas crediticias que la promuevan. Esto se explica, debido a que es un proceso centrado en mejorar nuestras condiciones de hábitat y no en las ganancias de terceros, como bancos, inmobiliarias y grandes constructoras, por tanto no es un negocio para quienes acostumbran a lucrar con nuestro derecho a una vivienda adecuada y saludable.

Si estás leyendo esto, es probable que tengas un proyecto en mente y estés buscando la mejor alternativa para construir una vivienda que responda a tus necesidades, sueños y aspiraciones, y por otro lado estés preocupado de no desperdiciar los ahorros de una vida en un proceso inseguro y riesgoso.

Es por esto, que a continuación te mostraré una metodología desarrollada por Vivienda Local, con la cual podrás llevar tu proyecto adelante de una forma segura y acompañada.

 

¡Planifica y vencerás!

La primera recomendación es no entender la vivienda como un objeto de deseo que se compra en un supermercado, sino como un proceso donde la construcción sólo es la primera parte, ya que el tramo más largo recién se inicia cuando comenzamos a habitarla. Si lo pensamos de ese modo, el tomarnos al menos 4 o 5 meses para planificarla bien, nos parecerá un tiempo adecuado y no caeremos en la trampa de la ansiedad.

Ahora te presentaré un listado de temas básicos que deben ser tomados en cuenta en una planificación adecuada: 

  1. Determinar la superficie disponible para construir.

    Si se trata de una porción de terreno, es bueno medirla, identificar su pendiente de inclinación y verificar a través de perforaciones a que profundidad tenemos un suelo de buena calidad para asentar nuestra construcción. Si se trata de una ampliación o mejoramiento, se hace necesario analizar el sistema constructivo de la estructura a la cual nos estamos adosando, revisar su estado y determinar si se hace o no necesario reforzar o reemplazar.

  2. Gestión de recursos.

    Construir es una actividad costosa, por tanto tenemos que sincerarnos y saber con qué y cuánto contamos o contaremos, cómo gestionarlo y estimar un aproximado de lo que podremos edificar con eso, al menos en una primera etapa. Un dato importante en este sentido, es derribar el mito de que el prefijo “auto” de autoconstrucción o autogestión, significa que vamos a hacer todo solos, que somos autosuficientes, parecida a la falsa idea individualista. 

    Muy por el contrario, la autogestión es la capacidad de acceder a nuevas redes de apoyo y articularlas para que puedan aportar en el proceso, entendiendo también que podemos servir de apoyo a los demás, en un espíritu de ayuda mútua.

    Un ejemplo simple, es cuando buscamos mano de obra; si no conocemos a alguien, lo primero que hacemos es preguntar en nuestro círculo más cercano, hasta que encontramos. Si no lo logramos, la alternativa de buscar a alguien nuevo, fuera de nuestras redes, siempre va a ser más riesgosa, por tanto debemos explorar otras redes más confiables, como organizaciones, bolsas de trabajo o juntas de vecinos, de modo de reducir el riesgo lo más posible. 

    En este sentido, concluimos que para autoconstruir de buena forma no solo se requiere dinero, sino que también dependiendo de cuanto nos involucrarnos, podemos ir adquiriendo capacidades autogestionarias, que de verdad pueden significar grandes ahorros en la construcción.

  3. El diseño es participativo.

    Cuando diseñamos una vivienda, debemos aceptar que por más que busquemos en internet sobre planos y tipos de casas, aprendamos sobre sistemas constructivos y normativa, si utilizamos sólo nuestras ideas y conocimientos, por muy llamativos que nos parezcan, nuestro resultado va a tender siempre hacia un diseño simple y plano.

    Un buen diseño se logra con la mayor participación posible, tomando en cuenta a todos y todas quienes lo habitarán: niños, ancianos, también al barrio al que nos estamos integrando y por supuesto a la naturaleza que nos rodea. En la medida que vayamos incluyendo estas dimensiones, podremos generar un diseño más adecuado y saludable para nuestros seres queridos y más consciente con nuestro entorno.

    Una vivienda adecuada, no es algo que pueda resolver sólo una persona, ni siquiera un arquitecto, por tanto debemos buscar la asesoría de profesionales y técnicos que no nos impongan formas ni estéticas.

    Nuestra vivienda, debe proporcionarnos un hábitat seguro, sano y propiciar el desarrollo pleno de nuestras actividades y las de nuestros seres queridos, por tanto no es sólo un objeto construido, sino un órgano vivo, que requiere de cuidados constantes y albergará las diferentes versiones de nosotros mismos a lo largo de nuestra vida.

  4. Expediente técnico-legal.

    El aspecto legal y normativo, es algo que debemos tomar en consideración desde el inicio de nuestro proceso, ya que va a incidir en la seguridad de tenencia de nuestra superficie edificable, en la gestión de los recursos que necesitaremos, en el diseño, construcción y durante todo el tiempo que habitemos o estemos vinculados nuestra vivienda, incluso para nuestros herederos. 

    Si la tenencia de la superficie edificable tiene algunos cabos sueltos, puede transformarse en un tema engorroso y el mayor error es postergarlo, ya que se puede transformar en una bola de nieve, que al llegar a un determinado momento no podemos esquivar, ocasionando graves problemas. Es verdad que en este campo se puede llegar a lidiar con temas complejos, como venta de derechos, herencias o problemas familiares sin resolver. Sin embargo, si lo encaramos desde el comienzo, podremos tener claridad y tomar decisiones conscientes al respecto. 

    En el diseño, el aspecto normativo es muy relevante, ya que donde sea que estemos construyendo, siempre habrá normas legales que respetar y lo mejor es acercarnos a la dirección de obras de la municipalidad pertinente y tomar conocimiento lo antes posible. La idea es diseñar con esta información a la mano, para que todo el tiempo y recursos que estamosinvirtiendo, no se vean perjudicados por una mala decisión. 
    En este sentido, siempre es recomendable asesorarse para poder sacar los permisos municipales, y realizar todos los proyectos complementarios necesarios; como servicios sanitarios, de electricidad, gas, entre otros. Pero si estamos en una situación crítica, y debemos privilegiar la construcción de nuestra vivienda, por sobre la realización de estos trámites, al menos debemos buscar una asesoría que nos permita diseñar y construir cumpliendo con la norma, para que en el futuro cuando contemos con los recursos, podamos poner todo en orden.

  5. Planificación para la construcción.

    Para realizar una planificación seria de cualquier construcción, debemos contar con un proyecto diseñado, que incorpore arquitectura, estructura y las especialidades sanitarias, eléctricas, de gas u otras que incorporemos, como climatización, e incluso redes telefónicas o de internet, ojalá todas con sus respectivos planos, detalles y especificaciones técnicas. Estas últimas, son un relato que nos explica el qué, cómo, cuándo y con qué materiales se realizará cada una de las tareas. Una vez teniendo esto, o la información que más podamos reunir, según nuestras posibilidades, ya estamos en condiciones de iniciar una planificación, cuantificando los materiales, haciendo un presupuesto y confeccionando una carta gantt u hoja de ruta, que nos ordene en la construcción.

    La planificación para la autoconstrucción no es estándar como sería para una constructora, esta debe ser contextualizada y realizada conforme a nuestros tiempos, posibilidades de financiamiento y acorde a la disponibilidad de los materiales, servicios y mano de obra que vamos a utilizar.

    La planificación es clave para un buen proceso, y si la realizamos tomando en cuenta los factores antes mencionados, podremos acercarnos en mayor grado a la realidad y estar preparados para los cambios, que de igual manera sucederán.

    Si sabemos de antemano qué tareas podemos realizar nosotros, cuales debemos tercerizar y con quien, podremos tener mayor claridad en el presupuesto y optimizar lo recursos de mano de obra; 


 
A construir. 

Ahora que ya tenemos un proyecto planificado, estamos listos para construir, por tanto si aún no contamos con mano de obra, lo primero es cotizar las tareas que contrataremos, con maestros o contratistas, eligiendo el que mejor calce con nuestro presupuesto. En este sentido, es recomendable siempre generar documentos de respaldo, como un contrato simple que especifique las tareas a realizar, responsabilidades de las partes, así como un sistema de pago justo.

Independiente del acuerdo al que lleguemos, debemos preocuparnos de que las personas que estén trabajando, cuenten con espacios apropiados para el descanso, donde puedan calentar sus alimentos, tener acceso a servicios de higiene, electricidad, y promover un correcto uso y mantención de estos.

Es importante planificar cómo llegarán los materiales al terreno, su traslado y recepción de estos en la obra, y también que los maestros, cuenten con equipamiento, herramientas e implementos de seguridad adecuados, de esta forma evitamos accidentes y todas las complicaciones relacionadas. 

Si bien, hemos participado en el proceso de planificación, donde hemos adquirido ciertas capacidades y conocimientos, si nuestro rubro no es la construcción, es recomendable que contemos con un acompañamiento técnico, que nos permita ir realizando una correcta inspección de las obras que se van realizando, y nosotros estar lo más presentes posible para ir aprendiendo de cada problema e imprevisto. 

Otra recomendación al respecto, es incidir constantemente para que ojalá todo el núcleo familiar vaya participando de la construcción, ya sea como apoyo en la mano de obra, a través de visitas, o con responsabilidades de administración de recursos u otras actividades. La idea es no cortar la participación de nuestra red más consolidada, para que todos y todas se vayan apropiando del proyecto y puedan ser un aporte, 

Para finalizar, el llevar el control de una construcción es un gran desafío, por lo que debemos ser ordenados, contar siempre con un libro de obra, donde se vayan anotando todos los acuerdos con quienes nos están prestando algún servicio, llevar la cuenta de los recursos que se van gastando y por sobre todo, mantener ante la adversidad un buen clima de trabajo y respeto entre todas y todos, quienes participan del proceso.

 
Si te ha servido este artículo y te estás preparando para iniciar un proceso de autoconstrucción, te invito a conocer el programa de acompañamiento de vivienda local. Somos una organización que trabaja en todo Chile asesorando procesos como el tuyo y promoviendo alternativas de acceso a la vivienda más justas y asequibles.

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