Autoconstrucción sin asistencia: problemáticas y riesgos

Al momento de desarrollar un proyecto se deben considerar una serie de componentes técnicos. Estos, por lo general, no se toman en cuenta en la autoconstrucción sin asistencia, lo que radica en errores y falencias que afectan la vida de las personas.

Muchas veces una vivienda es el proyecto de vida de una persona, o parte importante de ella, un elemento que entrega tranquilidad y que asegura una mejor habitabilidad. En el caso chileno, para alcanzar este “sueño” muchas personas recurren a esta forma de construir. ¿Los motivos? Principalmente el ahorro y la imposibilidad de contratar a profesionales de forma particular.

“Hoy día, esta metodología está establecida dentro de los planes formales de aplicación de subsidio del Estado, a través del subsidio de autoconstrucción asistida de los programas de vivienda que tiene el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU)” menciona Constanza González, arquitecta del Programa “Quiero mi barrio” en Puertas Negras.

La gran problemática que surge de esta práctica, es la construcción de viviendas que no cumplen con los requisitos mínimos, por ejemplo en las instalaciones eléctricas. Tampoco se considera la orientación hacia el sol, la mala optimización de los recursos y los materiales, entre otras cosas. Si bien no hay cifras o estudios concretos, se reconoce la necesidad de tener una planificación que guíe los proyectos de autoconstrucción. Esto evitaría una serie de imprevistos que puedan mermar la obra. 

“En Valparaíso están a la vista los riesgos que ha tenido esta práctica sin asistencia. El puerto es una ciudad que se realiza y emerge, casi en su totalidad, desde esta práctica. La gente se empezó a tomar terrenos en una topografía súper complicada, eso ha implicado que el desarrollo y la planificación urbana en la ciudad nunca pueda ir a la par con el crecimiento de la ciudad (…) lo que genera un riesgo en términos de las amenazas que puedan suceder, como el incendio de 2014 y otros desastres.” agrega Constanza.

Caso Puertas Negras: planificación y organización colaborativa

Puertas negras es un sector de Playa Ancha alto, un polígono que se determinó luego del incendio ocurrido en 2017. Este se compone por tres campamentos: Pueblo hundido, que existe desde 1960; Los fleteros y Los lancheros del bongo, que tiene 37 años de antigüedad y alrededor de 275 familias identificadas. La población Puertas Negras y Augusto Guevara también son parte del perímetro de intervención del Programa “Quiero mi barrio”. Dicha iniciativa se impulsó desde el MINVU y se ejecuta a través de la Municipalidad de Valparaíso.

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Imagen: Geolocalización de permisos de obras 2009-2017. Polígono Puertas Negras – Augusto  Guevara, “Quiero Mi Barrio”.

Según datos publicados por Quieromibarrio.cl, un total de 117 familias se vieron afectadas por el incendio, que dañó total y parcialmente a un total de 83 propiedades. De ese total, 28 comenzaron su proceso de construcción por medio de la Autoconstrucción Asistida (ACA). 

Uno de los objetivos del programa es mejorar la calidad de vida de las personas mediante un proceso participativo. Lo anterior, fomentando el conocimiento de los riesgos vinculados a construcciones inseguras, así como también aquellos relacionados a catástrofes naturales. La idea es evitar construcciones inseguras que pongan en riesgo la vida de quienes las habiten.

Según la arquitecta de “Quiero mi barrio”, “si bien en Valparaíso hay un alto conocimiento de forma práctica respecto a la construcción, o sea una “buena mano de obra”, al no tener una orientación técnica esta no queda bajo normativa. Pierde condiciones de habitabilidad, orientaciones que con una asistencia podrían llegar a un mejor desarrollo del proyecto”.